Paso 4
CRM, vuestro software de gestión
Los programas de gestión para clínicas están hechos para vuestro nicho, NO para vosotros.
Guarda vuestra relación con cada persona: lo que preguntó, lo que se le ofreció, lo que se le hizo y lo que queda pendiente. Hoy eso suele estar repartido entre la agenda, un cuaderno y varias conversaciones de WhatsApp que ya nadie vuelve a abrir.
Una ficha por persona, desde la primera pregunta
La ficha se abre cuando alguien escribe por primera vez, no cuando se convierte en paciente. Ahí queda lo que preguntó, qué le preocupaba y qué se le contestó.
Si vuelve a los cuatro meses no empieza de cero: quien le atiende ve la conversación anterior y sigue desde ahí. Para el que pregunta, la diferencia entre eso y un «recuérdame tu caso» es toda la diferencia.
Y sigue abierta cuando ya se ha tratado
Qué se le hizo, cuándo, y qué revisiones tocan. Un microinjerto no termina el día de la intervención: termina meses después, y en medio hay seguimientos que, si no están anotados, no ocurren.
Es también donde se ve a quién tiene sentido proponerle algo nuevo, porque consta qué se le hizo y cuánto hace de eso. Sin ficha, esa conversación se tiene con quien se acuerda uno, que no es lo mismo que con quien toca.
Todo en el mismo sitio, y con vosotros donde vayáis
Centralizado y en la nube. Se abre desde el ordenador de recepción, desde el móvil un domingo o desde el portátil de casa, y siempre es la misma información.
Y deja de haber una versión distinta por cada persona que atiende el teléfono.
La personalización no tiene límite
Desde la ficha de un paciente podéis escribirle por WhatsApp, agendarle una cita que se sincroniza con el calendario del móvil, mandarle un correo o incluirlo en una promoción que solo va a un grupo concreto.
Y si mañana necesitáis algo que hoy no está, se añade. Esa es la diferencia con un programa cerrado: no se trata de encontrar el que más se parezca a vuestra clínica, sino de tener uno que se adapte a cómo trabajáis vosotros.
Cuándo tiene sentido cambiar el que ya tenéis
Si el programa que usáis os deja trabajar como queréis, no lo toquéis. Esto no va de cambiar por cambiar.
Tiene sentido cuando os encontráis haciendo cosas a mano por fuera de él, o llevando en una libreta lo que el programa no contempla. Eso no es un fallo vuestro: es que está hecho para vuestro nicho, no para vuestra clínica.
Es la última pieza porque ordena lo que traen las otras tres. Sin ellas no hay nada que ordenar; con ellas, es lo que evita que se pierda.
¿Os ha quedado alguna duda sobre esto?
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